Fcom 2002-2006

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viernes, mayo 25, 2007

'Cuéntame' o 'Guía para votar en Navarra'

(AVISO: Lo que a continuación escribo es una versión de un comentario que he hecho en un blog hoy).

¿A quién debemos votar en Navarra os preguntaréis? Unos nos venden a los vascos, otros se desaforan en la defensa de una supuesta identidad sagrada que mantiene unida la nación española ¿Cómo tomar una decisión tan importante sin errar? Yo ya he decidido mi voto, pero me temo que en mi caso los motivos no son del todo políticos, son más bien vergonzosos, y no sé si merezco el derecho a elegir democráticamente, un derecho que tanta sangre y sudor ha costado conseguir.

En efecto, yo votaré a Alli. El porqué es irrisorio. Simplemente por cariño y simpatía hacia aquel entrañable presidente. El mismo afecto que guardo hacia camaradas infantiles tan leales como Filemón o Rompetechos. Me explico: dada mi juventud (apenas sobrepaso los cuatro lustros) la imagen latente que pulula en mi sesera sobre ‘Ion Gurutze’ no es otra que la que cimentó el humorista gráfico foral por excelencia (ya que Rafa Ramos y su ‘Leo Verdura’ nos dejaron tiempo ha): César Oroz Martija.

Con qué fruición de pimpollo devoraba yo las aventuras de Alli, y sus compañeros de viñeta: Roldán, Urralburu, Fermín Ezcurra, Induráin… en los prolíficos años noventa. Pese a que la mayoría de guiños humorísticos solo los he comprendido años más tarde ojeando el ‘Siempre p’alante’ o el ‘Annus Horribilis’, de zagal siempre tuve una cita diaria e ilusionante en las contraportadas del bizarro Diario de Navarra. Mi personaje favorito era sin duda el actual convergente. Aquella nariz protuberante, aquellas gafillas que protegían unos ojos pícaros y a la vez cándidos, aquella fila de dientes que sobresalían de su faz como si de un caimán del Ega se tratara… y qué decir del culmen de su busto, cuando el dibujante le cubría esa calva sempiterna, con la muy navarra e inestimablemente bien calada txapela… cada vez que su recuerdo me asalta, me transporto a la niñez con los ojos humedecidos por la nostalgia, igual que hacen mis padres con ‘Cuéntame’. Y es que su careto fue, junto a los mencionados hijos de F. Ibáñez, objeto de ensayos, prácticas, copias y flirteos con el dibujo, en mis primeros años como pintamonas aficionado de narizotas y ojos saltones.

Por eso, gracias a unos litrillos de tinta hábilmente distribuida por un caricaturista en mis años tiernos, votaré a Juan Cruz (¿Le recordais pastoreando las cabras metálicas de la autovía? Me meaba). Sé que también Sanz era un habitual en las viñetas de ‘La última’, pero negaré mi voto al corellano, y por ende a su partido (al cual no entro a valorar), no por su monocromática visión del ‘buen navarro’, ni por su discutible gestión al frente de nuestro ‘Viejo RReyno’ (con la ‘R’ bien marcada y la boca llena de ‘Orrgullo Foral’), sino -y perdona Miguelico- porque aún resuena taladrante en mis oídos aquel muy ribero ‘EEEUUUUU!!’ Con que Oroz te marcó per secula seculorum.