Fcom 2002-2006

Mikel, Helen, Angela, Edu, Leire, Fontx, Ainzúa, Mario, Txema, Fran, Pol, Luli, Marta, Humprey, Maite, Rober, Elena, Pablo, Adriana,Gonzalo, Mariana, Unai, Alvaro, Edu Garralda, Itu, Iñigo, Pati y espero que no falte nadie...

miércoles, mayo 21, 2008

Declan, 'El Mierda' (I)

Declan, ‘El Mierda’, es en realidad Declan, el dueño. Mi boss, mi manager. El propietario del sandwich bar en el que trabajo. Él fue quién me entrevistó y quién me contrató. La entrevista duró unos 20 minutos, pero hablamos alrededor de 7. El resto lo pasó el manager hablando por el móvil, solucionando, supongo, algún asunto importante relacionado con el negocio.

Declan ‘El Mierda’ suele ir arreglado, no es muy alto. Tampoco es gordo. Es normal. Tiene una gran nariz y habla un inglés que a mí se me hace difícil entender, pues padece algún problema en el frenillo.

Declan ‘El Mierda’, ronda los 50 años. Aparece un rato o un par de ratos al día por el O’Briens. Supervisa, enrieda con su laptop. Saluda y se va. Declan ‘El Mierda’, es el marido de Anne ‘La Puta’. Pero él combina su trabajo en el negocio (escasos minutos de aparición al día) con otro trabajo, en el que viste de traje y corbata y al que lleva un maletín.
Es amable y cuando viene nos saluda preguntando que tal el día y a veces hace bromas sin excesiva gracia. La mayoría no las entendemos y sólo asentimos con la cabeza y con una sonrisa comodín (de las que valen para todo). Ya he comentado el inconveniente de su frenillo. A veces, al llegar o al irse pide que le hagamos un sandwich o un café como si fuera un cliente. Las camareras brasileñas que trabajan conmigo dicen que detrás de su cara cordial se encuentra un tipo calculador y que nos examina constantemente. Les creo, pero me da igual. Aún así prefiero cruzarme con Declan ‘El Mierda’, que con ‘La Puta’, su mujer.

Durante la entrevista de 20 minutos en la que hablamos sólo 7, el particular defectillo en su dicción se me antojó una prueba difícil. Tuve que rogarle varias veces que por favor me repitiese lo que acababa de decirme. Supuse que eso me supondría dar una imagen de poco nivel de inglés, así que enseguida dejé de rogarle que me repitiese lo que me acababa de decir. El problema es que al no entender alguna de las cosas que me decía, yo me limitaba a afirmar con la cabeza a sus cuestiones. Eso era un riesgo también, pues igual estaba dando una respuesta positiva a preguntas como estas: “¿Me robarías si trabajases aquí? ¿Te divierte escupir en la comida? ¿Piensas que mi defecto en el frenillo me hace parecer aún más gilipollas de lo que ya soy?”. Al parecer tuve suerte y no me preguntó nada de eso, pues al final fui contratado, por lo que ya no importa. Durante aquella entrevista, sí recuerdo haber entendido que Declan ‘El Mierda’, me preguntó sobre mi experiencia, sobre mi capacidad de trabajo en equipo y cosas así. También me explicó que lo más importante is the customer, el cliente, y dada la alta competencia del sector, el trato que se le dé es esencial para el negocio. Dijo también que le había gustado mucho mi currículum. Quizás peque de pretencioso, pero supongo que será uno de los mejores que habrán caído en sus manos ultimamente. Trabajo haciendo sandwiches y cafés. A veces friego también platos y suelos. Visto gorra, camisa y delantal negros. En todas las prendas está bordado el logo de O’Briens.

A Declan ‘El Mierda’ le pusimos el sobre nombre de ‘El Mierda’ hace una semana. Se me ocurrió a mí, y a mi amigo Javier le hizo mucha gracia, así que ahora cada vez que viene al negocio (unos pocos minutos al día), decimos “ahí asoma ‘El Mierda’” y nos morimos de la risa. Por supuesto tomamos precauciones. La primera, claro está, es la del idioma castellano (nunca nos referimos a él como Declan ‘The Shit’, porque nos entendería). Tampoco le decimos “Hola Mierda” a la cara o cuando está cerca, pues correríamos el riesgo de que, si no el significado literal, sí descubriese que es un mote referido a él y además malsonante.

(...)

Declan, 'El Mierda' (II)

El apodo de ‘El Mierda’ se lo pusimos a Declan a raíz de un episodio muy divertido, de los más divertidos que nos han ocurrido. Con mi compañero y amigo Javier me lo paso muy bien porque nos reímos mucho y a veces hablamos de cine, si no hay muchos clientes. Aquel día, como digo, el episodio que protagonizó el todavía Declan ‘A secas’ ante nuestros ojos fue desternillante.

Fruto de la mala gestión al frente del negocio de Declan ‘El Mierda’ y de su esposa Anne ‘La Puta’, un día nos quedamos para cerrar el negocio sólo Javier y yo. Cerrar el negocio no es sólo echar la llave al marcharse. Implica muchas tareas como fregar los platos, barrer y limpiar los suelos, tapar los boles de comida, lavar la máquina de café y el horno, reponer las patatas fritas y las bebidas, y muchas cosas más. Para algunas de ellas hay que tener experiencia y no ser un novato. Pero como ya digo, ‘El Mierda’ y su mujer no llevan demasiado bien el negocio, pues así como un día estuvimos sólo los dos novatos, otro día estuvimos cinco personas. Otra de las tareas que implica cerrar el negocio es limpiar los baños. En esa ocasión se encargó mi amigo y compañero Javier.

Aquel día no estábamos solo Javier y yo. También estaba Declan trasteando con su ordenador y contando el dinero que habían ganado ese día.
Me encontraba yo fregando boles de comida y cucharas mientras pensaba en los pocos minutos que nos quedaban para pirarnos, cuando llegó a la cocina Javier. Se reía con cara de asco, soplaba y se llevaba las manos a la cabeza. En la mano llevaba un desatascador de esos que algunos dibujos animados antiguos se atan a los pies para subir paredes. Javier venía, como he dicho, de limpiar los baños. Cuando le pregunté qué había de divertido en los excusados me contó que en la taza del wáter masculino flotaba una mierda gigante. La hez no sólo navegaba desafiante en la superficie sin intención de hundirse, sino que algo había atascado el wáter y cuando había intentado tirar de la cadena, el nivel del agua había subido hasta el tope, sin llegar, por suerte, a desbordarse. Eso sí, por los pelos. Yo había estado bastante rato fregando platos, una tarea tediosa donde las haya, pero me sentí afortunado. Esa mierda no era asunto mío (en todos los sentidos) y por eso empecé a burlarme con cierta malicia.

“¡Te ha tocado el gordo! Nunca mejor dicho”, reí. “A ver cómo te las apañas colega, lo siento, pero conmigo no cuentes”. Y seguí riéndome. Él también se reía. Las risas fueron mayores cuando, todavía con el desatascador en la mano comenzó a describir cómo había intentado hundir el excremento sin éxito alguno y cómo era la mierda físicamente. Explicó que el tamaño era grande, pero no descomunal. Su apariencia, como la comida que servimos en el O’Briens, era artificial, untuosa e irregular. Respecto al color afirmó que se trataba de una cagada descolorida, de un ocre suave y no el típico marrón oscuro cacoso. Además, los extremos del chorizo, afilados y bien rematados, como el helado de máquina, habían comenzado a cuartearse y desmenuzarse por el efecto del agua, tiñiendo el líquido continente de un color sucio muy desagradable. Como se puede imaginar, cada palabra que pronunciaba describiendo el jodido ñordo irlandés aumentaba mi carcajeo.

(...)

Declan, 'El Mierda' (y III)

Era ya la hora de irnos, y yo no pensaba perder más mi tiempo por una excreción inmunda y rebelde. Javier me pidió consejo y yo me lavé las manos como una rata almizclera: “Mira compadre, yo no he venido a este país a miles de kilómetros de mi hogar, a pescar ninguna puta mierda humana, y tú tampoco. Respeto y admiro a los que se ganan la vida en tan noble oficio, pero no es el mío desatascar cagaderos y tratar asuntos fecales. Pasalé el marrón al jefe (nunca mejor dicho, me pregunto incluso si esa expresión tiene su origen en una situación similar) y que llame al servicio de cloacas de Dublín. Me quiero ir a mi casa, llevamos ocho horas de pie y he fregado más platos que un recluta con dislexia”.
Mi discurso se vió interrumpido una y otra vez por risas nerviosas y manos en la cabeza por parte de Javier. Cuando decidió ir a contarle el asunto al jefe, que estaba tranquilamente con su ordenador portátil en una de las mesas, me tuve que meter en el fondo de la cocina para no oír siquiera la conversación, pues estaba con una risa floja más que peligrosa.

Enseguida volvió Javier y fuimos ambos a la staff room a cambiarnos. “¿Qué ha dicho?” pregunté. “Ha dicho que se encarga él”. Yo no daba crédito. “Ahora está en el baño inspeccionando la escena del crimen. Y nos volvimos a partir el culo. Comentábamos la jugada haciendo rechiflas sobre nuestro manager y su nueva ocupación. Aunque, eso sí, reconociendo su maleabilidad profesional, y capacidad para descender del Olimpo a las alcantarillas sin despeinarse.

De pronto, Declan apareció en el cuarto con cara de circunstancias. Permanecía solo con medio cuerpo asomado a la puerta, con las mangas de la camisa de rayas rosas arremangadas, y la corbata aflojada, suelto el primer botón de la camisa. Sin moverse de la entrada, se dirigió a mí señalando el perchero y solicitando algo que no acerté a entender. “Sorry?” Pregunté una vez. Él hizo de tripas de corazón y volvió a pedirme lo que fuera que me pedía. Javier tampoco le entendía. “Sorry?” Volví a preguntar ya más apurado. Y después lo mismo. Al tercer “Sorry?”, Declan perdió la paciencia y entró en la habitación, me apartó del perchero y descolgó una percha de alambre. Entonces entendí lo que quería. Me explicó un poco bruscamente para qué quería la percha (hanger, palabra que desconocíamos). Básicamente era para desanudarla y convertirla en un alambre tieso a modo de arpón, con el que luchar contra la ballena fecal como Gregory Peck en Moby Dick. Entendí que se sintiese violento, ya que no tiene que ser plato de buen gusto la tarea y, menos tener que explicarla gráficamente al último mono de sus empleados como, efectivamente, tuvo que hacer gracias a mi torpeza. Cerró la puerta de la habitación, esperamos unos interminables segundos conteniendo la risa como podíamos, y al final explotamos en una carcajada sonora y nerviosa.
Realmente nos jugamos el puesto si nos llega a oír, pero fue imaginarnos a nuestro jefe, de rodillas frente a una taza de water maloliente, triturando o pescando un nauseabundo ñordo con un alabre maltrecho, con salpicaduras de mierda hasta en los cristales en las gafas, y unas náuseas insoportables… y fue no poder parar de mearnos.

Cuando recuperamos la compostura salimos del cuarto rumbo a la puerta de la calle. Antes, por deferencia, Eraso entró en los baños para despedirse. Yo fui incapaz de hacerlo sin jugarme el puesto. Cuando me da por reirme me es imposible parar, y ver a Declan meneando aquella poza séptica habría sido demasiada presión para mí. Me habría descojonado en su jeto irremediablemente. Cuando salió Javier me contó que Declan lo había conseguido, creo que había molido la mierda a puyazos de alambre, como un picador al toro que lo arremete. Tenía los ojos enrojecidos y húmedos. El tufo era insoportable. Y volvimos a descojonarnos. Fue el tema de la tarde.

Y así, al día siguiente, volviendo a comentar la jugada, yo hice uno de mis típicos dibujos sobre experiencias vividas que me quedó muy logrado, en una servilleta. Y de ahí surgió la idea de ponerle el mote que ya todos conocéis. Pensamos en un principio en Declan ‘El Pocero’, pero optamos por el muy sonoro y enérgico ‘Mierda’, en honor a aquel Moby Dick fecal que algún fiemo irlandés parió con enorme placer una tarde soleada de mayo, y que tan buen rato nos hizo pasar.

martes, mayo 13, 2008

ACHUA ACHUA MEETING 2008

Ya no hay vuelta atrás! La casa rural ya está reservada! El fin de semana del 20 al 22 de junio, en Soria, volvemos a vernos!!




Esta es la casa:


El precio será como siempre unos 45€ persona la casa, más la comida un poco más...

Eso sí, la casa tiene piscina!! Y éstá a solo 3 kilómetros de un pueblo donde hay Paintball! He llamado para preguntar pero no he reservado por si no os apetecía. Sería para hacer paintball por ejemplo el sábado por la tarde, pero costaría unos 30 euros por persona. Si os apetece decirme y reservamos.

Cómo lo veis?? Hay gente que ya me ha dixo que sí, otros dudan... ya sabéis que cuanto antes me aviséis mejor! O a Mart o Efer que están moviendo el tema, también (gracias, nenas!)

Solo era eso, puede ser muuuy grande!!!

Lo siento, no hay billar... pero se puede volver a llevar el sing-star...

Un beso pequeños!

lunes, mayo 12, 2008

Nace el Movimiento Lemon

Viendo que este blog pasa por uno de sus peores momentos jamás visto dentro del mundo de Blogger, he decidio realizar una breve cuña publicitaria que os invito disfrutéis.
Hace unas semanas que ha nacido el Movimiento Lemon. Muy poco lo conocéis, y la mayoría de vosotros probablemente nunca lo vayáis a disfrutar, pero he aquí una presentación de lo que hacemos...

www.movimientolemon.com

Por favor, meteros en la sección LemonTV... hay videos sin desperdicio.
Poco a poco iremos abarcando más cositas. De momento está bien: un local, una discoteca, una revista, TV on-line y una web.

Vivan los latinos!!!